Hay pasajeros que pagan fortunas por entradas a parques de atracciones. Yo, en cambio, lo vivo gratis... todos los días, a 10.000 metros de altura.
El vuelo empezó tranquilo: pasajeros felices, niños gritando como si tuvieran batería infinita y un señor que insistía en que su maleta “claramente…
